Milagroso Señor de Esquipulas

Milagroso Señor de Esquipulas – José Ernesto Monzón

Letra:

He venido de tierras lejanas
para ver al Señor de Esquipulas

Cuando escucho sonar las campanas
de su templo, que son tan rechulas,
toda mi alma se llana de gozo
y con fe me arrodillo a rezar:

¡Padre nuestro, que estás en los cierlos!
un rosario te vengo a cantar,
milagroso Señor de Esquipulas
toda mi alma te vengo a entregar.

Nunca olvides mi patria y mis padres,
no abandones mis hijos, Señor…
milagroso Señor de Esquipulas,
por doquiera regá bendición.

Toma en cuenta que traigo de lejos
mis plegarias, con todo fervor…
milagroso Señor de Esquipulas,
por doquiera regá bendición.

Desde Honduras y de Nicaragua
viene gente cruzando caminos,
son muchísimos los peregrinos
que visitan el templo sagrado.
Mexicanos vienen cantando
como llegan los salvadoreños
y al repique de alegres campanas
todo el mundo comienza a rezar:

¡Padre nuestro, que estás en los cielos!.


Canciones de Guatemala que se cantan con fe

De las canciones que no se cantan sino se «rezan» el «Milagroso Señor de Esquipulas» es una de las mejores y más populares en Guatemala.

Compuesta por José Ernesto Monzón Reyna, el mismo Cantor del Paisaje detrás de «El Grito» y «Soy de Zacapa», esta melodía nació para acompañar uno de los actos de fe más profundos de Guatemala: la peregrinación al Cristo Negro de Esquipulas, cada 15 de enero.

La letra no describe el templo ni cuenta una historia – habla directamente con él. Es la voz del peregrino que viene de lejos, con los pies cansados y el corazón lleno, cargando oraciones por sus hijos, por su familia, por su patria. Monzón capturó algo que es difícil de explicar pero fácil de sentir: ese momento en que uno llega al templo y todo lo demás deja de importar.

Lo que hace especial a esta canción es también su alcance. La letra no es solo guatemalteca – menciona a Honduras, Nicaragua, El Salvador, México. Esquipulas ha sido durante siglos un punto de encuentro centroamericano, y Monzón lo entendió. En 1958, la marimba Maderas de mi Tierra y el cantante Rodolfo Augusto Tejeda la presentaron en el III Festival Folklórico del Café en Manizales, Colombia, donde fue declarada la mejor canción del festival. Desde entonces es también el himno no oficial de los peregrinos que veneran al Cristo Negro.

Entre todas sus interpretaciones, la versión de Alicia Azurdia con la marimba Chapinlandia sigue siendo la más recordada – la que muchos escuchamos de niños sin saber que estábamos aprendiendo a querer a Guatemala.